- 6 yemas de huevo
- 500 ml de leche entera
- 80 grs de azúcar
- Una cucharadita de maizena, si las deseamos más espesas (optativo)
- Un sobre de azúcar vainillado (optativo)
- Canela en rama (optativo)
- Canela en polvo (optativo)
- Galletas, recomiendo las napolitanas
En un cazo ponemos a calentar 400 ml de leche a fuego suave, junto con el azúcar, la canela en rama y el azúcar vainillado. Removemos de vez en cuando.
Mientras se calienta la leche ponemos en un cuenco la yemas y las batimos muy bien. A continuación añadimos la leche restante (100 ml) y la cucharadita de maizena, mezclamos.
Una vez que la leche está templada, no demasiado caliente, la añadimos a la mezcla de las yemas y removemos con unas varillas.
Calentamos a fuego suave, sin dejar de remover con las varillas y cuando comience a hervir, o un poco antes, retiramos del fuego. Es importante que no llegue a hervir demasiado porque pueden llegar a cortarse las natillas.
Las podemos servir de muchas formas: espolvoreándolas con canela, incorporando galletas, sólo las natillas, etc.
Nota: Podemos aprovechar las claras sobrantes para hacer otras recetas, por ejemplo una bica, que será mi próxima entrada.